Casi como tener la boletería en casa, la modalidad va en aumento y evita el fastidio de las colas.
Salir a comer es parte de la rutina de las vacaciones largas o de las escapadas. Tiene que ver con el rito del tiempo libre, con la suerte de no acercarse a las ollas ni sartenes, con sentirse atendido.
Buenos Aires, ése "no sé qué" del que hablan todos, ese encanto singular con compases de tango, noche sin fin, aromas cuestionables y seducción innata, signa las calles de la gran urbe.