Santa Cruz, el Calafate. Hay una Patagonia con la magia que atrae a miles de turistas, pero también hay una historia trágica que no muchos conocen.
La ciudad santacruceña de Los Antiguos, ubicada a orillas del lago Buenos Aires, que la Argentina comparte con Chile (donde se llama lago General Carreras), brinda un marco de esplendor para pasar unas vacaciones distintas en el ambiente prístino y apacible de la cordillera patagónica.
En 1908, aires progresistas pululaban e involucraban al "desierto" patagónico. En búsqueda de la unidad territorial, la creación de un ferrocarril tomaba fuerza de la mano de la integración regional, el crecimiento poblacional y las nuevas oportunidades y posibles riquezas que significaba aquel recóndito y desolado espacio.
Puerto Deseado. Hernando de Magallanes lo llamó Bahía de los Trabajos Forzados; luego, Francis Drake lo rebautiza como Bahía de las Focas, y los nombres siguen. Holandeses, españoles, ingleses y yugoslavos también dejaron su impronta en el lugar.
Emparentada con el resurgir del ciclo vital, dormido durante el invierno, hoy no hay rincón donde no se pueda disfrutar de la naturaleza. Del norte al sur y del Naciente al Poniente, todos los paisajes son una excusa para vivir al aire libre.
Los glaciares de la Patagonia, gélidas y níveas beldades, constituyen las ansias de viaje de muchos. Es frecuente escuchar frases tales "no me quiero morir sin conocer el Perito Moreno".